Síntomas:
El síntoma principal de la hemofilia es el sangrado. Los casos leves pueden pasar inadvertidos hasta una edad posterior en la vida, cuando ocurren en respuesta a una cirugía o a un traumatismo. El sangrado interno puede ocurrir en cualquier parte y es común que se presente sangrado en las articulaciones.
Signos y exámenes:
La hemofilia se diagnostica con mayor frecuencia después de que una persona presenta un episodio de sangrado o cuando hay antecedentes familiares conocidos de este trastorno.
Tratamiento:
El tratamiento estándar consiste en reemplazar el factor de coagulación faltante.
Expectativas (pronóstico):
La mayoría de las personas con hemofilia son capaces de llevar vidas relativamente normales y sólo un pequeño porcentaje de las personas que padecen esta enfermedad puede morir a causa de una pérdida de sangre.